Joaquín Sorolla tras la cámara

Sorolla en su estudio. Ricardo de Rivero. 1911

Sorolla en su estudio. Ricardo de Rivero. 1911

El Museo Sorolla de Madrid acoge hasta el próximo 1 de octubre la exposición ‘Sorolla en su paraíso (Una visión fotográfica de Joaquín Sorolla)’, en la que podemos ver al ilustre pintor valenciano posando tras el objetivo de las cámaras. La muestra es una extraordinaria oportunidad de hacer un viaje por la historia de la fotografía y, también, de conocer la íntima relación que el artista tuvo con la fotografía, un arte del que recelaban la mayoría de sus contemporáneos. 

Una aproximación a la figura de Sorolla

Nos solemos acercar a la figura de Joaquín Sorolla a través de sus pinturas. Y él acostumbraba a estar detrás de las escenas y las personas que dibujaba. Era el que miraba. Sin embargo, el pintor valenciano, uno de los más grandes artistas de la historia de España, tuvo una intensa relación con la fotografía, un arte en el que intercambiaba los papeles para convertirse él en parte de un lienzo de papel fotográfico. Esa relación nos permite acercarnos a él a través de las imágenes, de los retratos que le tomaron en vida. Y también nos permite conocer la influencia que ésta tuvo en su lenguaje y en su evolución artística.

Los artistas españoles de la época apenas reparaban en la fotografía, sin embargo, Sorolla tuvo siempre una especial predilección por ella, como demuestra la estrecha relación que mantuvo con muchos de los grandes fotógrafos de la época, entre ellos Antonio García, su suegro, considerado el padre de la fotografía valenciana, pero también otros muchos profesionales de España y de Europa.

Joaquín Sorolla pintando el retrato de Thomas Fortune Ryan en París. Anónimo. 1913. Museo Sorolla

Joaquín Sorolla pintando el retrato de Thomas Fortune Ryan en París. Anónimo. 1913. Museo Sorolla

Pasión por la fotografía

En la muestra pueden verse un sinfín de retratos de Sorolla, que son también una interesante forma de ver la evolución del retrato fotográfico; pero también otras tantas capturas que nos muestran al Sorolla pintor, enfrascado en su trabajo, dando los últimos retoques a el cuadro ‘Tipos de Soria, en los altos de la ermita del Mirón’ o retratando, pincel en mano, al dramaturgo Jacinto Benavente.

La exposición muestra a la vez la gran pasión que Sorolla tenía por la fotografía. Ésta puede verse en los dos preciosos autorretratos del artista. Pero, sobre todo, es evidente en el cuidado que el artista valenciano puso en la conservación de su valioso legado fotográfico. Un cuidado que luego mantuvieron sus descendientes para que hoy, casi un siglo después de su muerte, en la que fue su casa en Madrid, podamos disfrutar de esta imprescindible exposición, de visita obligada si vivís o pasáis por la capital.

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