Ocho décadas de “Muerte de un miliciano”

muerte de un miliciano

El pasado 5 de septiembre se cumplieron 80 años desde que un día como tal de 1936 el fotoperiodista húngaro Robert Capa captara la que es la instantánea más representativa de la Guerra Civil española y, posiblemente, una de las más simbólicas de la historia del reporterismo gráfico, “Muerte de un miliciano”. Ocho décadas después a la fotografía le sigue acompañando la polémica, el misterio y la incredulidad de un nutrido grupo de historiadores y fotoperiodistas. 

La historia del fotoperiodismo tiene guardado uno de sus pedestales para Robert Capa. El fotoperiodista húngaro es desde hace décadas uno de los grandes referentes de la profesión. Y esa privilegiada posición se refrenda, entre otras muchas cosas, por ser el autor de una de las fotógrafías más icónicas del siglo XX y, con toda probabilidad, de la historia de la profesión: “Muerte de un miliciano”. El pasado 5 de septiembre se cumplieron 80 años del disparo que inmortalizó, supuestamente, al repúblicano Federico Borrell García cuando era alcanzado por una bala.

Y decimos “supuestamente” porque en la fotografía más representativa de la Guerra Civil española hasta la fecha está en duda. Publicada por primera vez un 23 de septiembre de 1936 en la revista Vu, un semanario francés editado entre 1928 y 1940 y dirigido por Lucien Vogel, la instantánea alcanzó realmente la fama y se convirtió en el icono que hoy es gracias a su publicación, un año después, en la revista que durante décadas fue el gran escaparate del fotoperiodismo, Life. Desde entonces, también, no ha sido capaz de escapar a la polémica.

¿Un supuesto montaje?

Como decimos, de “Muerte de un miliciano” se ha puesto en duda hasta la fecha de su captura. Así, el profesor de Comunicación Audiovisual de la Universidad del País Vasco José Manuel Susperregui, publicaba recientemente en la publicación científica Communication and Society un estudio que no sólo cambia la ubicación en la que desde hace décadas se considera que fue tomada la foto (Haza del reloj, una de las lomas que rodean el municipio cordobés de Espejo), sino que pone en duda la fecha en la que se realizó la instantánea y la fija en un 3 de septiembre, día en el que además se sabe que no hubo combates en la zona. Y este último dato no es baladí, ya que reforzaría la tesis, sostenida por historiadores y fotoperiodistas, de que “Muerte de un miliciano” es la escenificación de una muerte, no una toma real realizada en el fragor del combate.

Sea como sea, y mientras resulte imposible demostrar de forma 100% fiable si estamos ante una fotografía o una pose, la instantánea de Robert Capa seguirá marcando a generaciones y generaciones con su imperfección, su mitología y su simbolismo. Y así, por muchos años más, seguirá siendo junto al Guernica de Picasso la imagen que mejor ha sabido simbolizar el dolor de una guerra que sumió a España en la oscuridad.

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