Una técnica fotográfica del siglo XIX para capturar la esencia de la adolescencia

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La fotógrafa española nacida en París en 1969 Jacqueline Roberts publicó en septiembre del año pasado el fotolibro ‘Nebulosa’, en el que se acerca a una de sus grandes pasiones y obsesiones, la adolescencia, y lo hace a través de una técnica fotográfica inventada en 1850 y que cayó en el olvido antes incluso de entrar en el siglo XX. Gracias a esta técnica ‘Nebulosa’ es una colección de retratos de una belleza enorme que enmarcan ese limbo que marca el paso de la niñez a la adolescencia,  capturando la niebla de cambio psicológico y emocional en esos jóvenes que empiezan a adquirir un incipiente sentido de sí mismos. 

La infancia y la adolescencia como leit motiv

Jacqueline Roberts se graduó en Ciencias Políticas y durante muchos años trabajó para organizaciones de carácter internacional hasta que un día decidió dejarlo todo y volver a la fotografía, un arte que le había atrapado desde bien pequeña. Desde entonces, esta fotógrafa española se ha dedicado a capturar la esencia de la infancia y de la adolescencia en series fotográficas que se salen de lo común y que tienen un innegable y marcado carácter artístico, porque no hablamos de retratos al uso, sino de fotografías que parecen hablarnos a través de los gestos y las expresiones de los menores que las protagonizan.

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En sus instantáneas puede palparse la inocencia y la bondad de la infancia, pero también, como en su proyecto ‘Nebulosa’, los recovecos de ese siempre difícil tránsito a la adultez que implica la adolescencia, una etapa caracterizada por los cambios a todos los niveles (físicos y emocionales) y en la que el niño de hoy empieza a dar forma al adulto del mañana.

Una técnica del siglo XIX

Sin embargo, en ‘Nebulosa’, maravilla sobre todo, incluso por encima de las magníficas fotografías, la técnica utilizada para llevarlas a cabo. Un sistema creado por Gustave Gray y perfeccionado por Frédérick Scott Archer que se popularizó alrededor de 1850 y cayó en desuso antes del paso al siglo XX. El proceso fotográfico, conocido como vidrio colodión húmedo negativo, se utilizó mucho para retratos y fotografías de paisajes. Y ahora Roberts, de forma totalmente autodidacta, lo ha recuperado para este proyecto.

El resultado son unas fotos maravillosas, en una escala de grises que nos detiene en el tiempo, y enmarcadas por una especie de neblina (de ahí el título de la serie). Unas fotografías, además, de una exigencia máxima, ya que la utilización de esta técnica requiere de mucho tiempo de preparación y de paciencia para capturar las fotos y no caer en el desánimo cuando el proceso falla.

El resultado, visto lo visto, bien merece la pena el esfuerzo. Las fotografías son sencillamente preciosas.

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