Un cuento de Reinas en Roda de Isábena ( Parte 2 )

24 de junio, 2020 - Bodas - Comentario -

Ana Carolina y David, el sueño de un fotógrafo de bodas.

Catedral de San Vicente de Roda de Isábena

Cuando un profesional ejerce su labor durante largo tiempo, normalmente hay parte de ese trabajo que se vuelve rutina, eso es bueno, mecanizas tu día a día y nos es más llevadero.

Para un fotógrafo de bodas caer en esta rutina es fatal, nuestro trabajo depende de la creatividad y esta se lleva muy mal con la rutina.

Todo esto os lo cuento para que entendáis hasta qué punto la boda de David y Ana fue un salir de la zona de confort, cerrar los ojos y lanzarse a los brazos de lo desconocido en todos los aspectos.

Ana Carolina Da Silva de novia

Ana Carolina llegó a mi vida por medio de las fallas; ella es brasileña, pero vive muchos años en España, primero en Logroño y finalmente en Zaragoza, donde lleva muchos años (no diré cuantos para no descubrir lo que toda mujer gusta ocultar).

Os preguntaréis como una brasileña que vivió en Logroño y terminó en Zaragoza acabó vestida de fallera pasando bajo el manto de nuestra querida Virgen de los Desamparados en la ofrenda de Fallas

Plaza de la Catedral de Roda de Isábena

Ana es anticuaria y cuando descubrió la riqueza de la indumentaria valenciana quedó prendada y se dijo que ella se tenía que vestir de esa forma tan bella. De esta forma llegó Ana Carolina a Valencia. Todo empezó por un traje y acabó con una colección de trajes, aderezos, peinetas, zapatos, etc, digna de cualquier fallera mayor, porque Ana no sabía nada de la fiesta, pero se rodeó de los mejores para entrar en ella por la puerta grande. Una vez tuvo todo pensó en inmortalizar en varios reportajes todas sus adquisiciones y la providencia quiso que yo fuese elegido.

Hasta aquí, y para que entendáis el resto, os he contado como conocí a Ana, como entró en mi vida y cómo aprendí a asociar el prefijo 976 (Zaragoza) en mi móvil con una pequeña revolución laboral.

Puente Románico de Capella

Como en toda historia de amor nos falta una pieza y esta es David… ¿Qué decir de David?, ¿a vosotros nos ha pasado a veces que cuando veis a alguien de primeras lo "catalogáis"?.

Lo considero un gran defecto en mí, porque creo que no es justo para la otra persona, sin tener ocasión de darse a conocer, que te encasillen.

Con David me pasó para bien, los antiguos hablaban de la bonhomía y me parece la palabra que mejor define a David, según la RAE bonhomía es: Afabilidad, sencillez, bondad y honradez en el carácter y en el comportamiento. Eso es él.

Cripta de la Catedral de San Vicente de Roda de Isábena.

Todo el que conoce a un aragonés, en adelante maño, sabe de su cabezonería, sí, pero hay una característica por encima de todas, esa que hace ya muchísimos años me llevó a enamorarme de esa tierra: la nobleza Baturra; esta nobleza no tiene nada que ver con títulos o cortes, tiene que ver con la certeza de qué si un maño te estrecha la mano, te mira los ojos y se compromete a algo, ya se puede hundir el mundo, que en él y en su palabra puedes confiar; yo como valenciano envidio este rasgo y lo echo muy en falta por nuestra querida " Terreta ".

Pues David es un maño de los pies a la cabeza, cuando tuve el placer de conocer a sus padres, entendí el porqué era así; en Valencia tenemos un término que es: "bona gent", pues eso, él y toda su familia son "molt bona gent".

Coro de la Catedral de San Vicente de Roda de Isábena.

Y por último me gustaría presentaros a la pequeña Raica, una perrita que es la compañera desde hace muchos años de ellos dos y que los ha acompañado siempre fielmente, Ana quiso que también tuviese su momento en este precioso día, y por eso le compró un traje de novia a ella también.

Ana y David con la pequeña perrita Raica


Ahora que ya os he presentado a los novios vamos a la boda.

Como ya os conté en la primera parte de esta historia, Ana y David decidieron casarse en Roda de Isábena un precioso pueblo de las tierras altas de Huesca. Todo estaba organizado para el fin de semana del 21 de septiembre de 2019, imaginad lo que supone preparar una boda en un lugar tan alejado de tu casa, debes viajar mucho y confiar en una serie de personas que vivan allí para que estén al tanto de todo.

Calle adoquinada de Roda de Isábena

Por por suerte la capacidad de trabajo, disciplina, orden y organización de Ana Carolina es admirable; desde la distancia, ella lo llevaba todo controlado… ¡Todo menos la meteorología!.

Una semana antes de la boda, la página de la AEMET indicaba que en Roda de Isábena el fin de semana de la boda iba a ser el epicentro del fin del mundo, yo no había visto tantos rayos y nubes negras en los iconitos de la pantalla de mi móvil… Y en lo que miraba las nubes de la pantalla, sonó el móvil, prefijo 976, voz desolada y llanto.

Pareja de novios mostrando su alianza de recién casados.

Pero Dios es providente y las oraciones de todos, especialmente de Ana y mías fueron atendidas, salió el sol ese precioso sábado de septiembre, a las puertas del otoño, nos os podéis imaginar la belleza que desprendía lugar, al fin y al cabo se casaba una Reina.

Nosotros hicimos noche allí, pues de Valencia a Roda de Isábena hablamos de casi 6 horas de viaje, con lo que ir el mismo sábado era inviable, ya que la boda era de mañana. El viernes por la tarde con el coche hasta los topes de equipo partimos rumbo a uno de los fines de semana más inolvidables de nuestra vida cómo fotógrafos de boda…y como personas.

Salida De la Iglesia de una pareja de novios.

El día de la boda amaneció nublado, todo presagiaba lluvia, pero conforme avanzaba la mañana empezó a despejar; mientras esperábamos la llegada de la novia empezaron a llegar turistas, no eran conscientes de lo que iban a ver ese día allí, pues no cabe duda que las calles de Roda de Isábena el sábado 21 de septiembre de 2019 lucieron de una forma especial.

A partir de aquí todo se desarrolló de la forma prevista y planeada desde hacía tanto tiempo. Los habitantes de Roda estaban volcados con la boda, eso ayudo muchísimo. Uno de los momentos más emotivos fue cuando Ana Carolina, vestida ya de novia y coronada como una reina, entró en la Plaza de la Catedral. El momento fue impactante para todos, pues éramos conscientes de que el sueño de una pareja se iba a hacer realidad después de muchísimos años.

Refectorio de la catedral de Roda de Isábena.

Como en los tiempos pretéritos, en los que todo lo relacionado con la Corte de los Reyes quedaba debidamente documentado, la providencia quiso que una periodista del periódico Heraldo de Aragón estuviese visitando el pueblo en ese preciso momento, el lunes siguiente en una columna de opinión de dicho periódico, la boda de Ana Carolina y David quedó documentada para los anales de la historia de las tierras aragonesas…me quedo con el fin de la columna en la que decía algo así: "…y entre la historia de esas calles y la belleza del lugar, la novia, coronada como una Reina entró en la Catedral directa a cumplir su sueño."

Corte de la tarta nupcial en el refectorio de la catedral de Roda de Isábena.

Esta sencilla frase resume lo que fue este sueño, lo que Ana y David soñaron un día de hace muchos años visitando Roda de Isábena. Estando sentados en la plaza, se prometieron que si algún día se casaban sería en aquel precioso lugar…cómo veis a veces los sueños se cumplen, yo que estuve allí para inmortalizarlo todo por medio de mi cámara, y por eso doy fe de ello.

Puente Románico de Capella.


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Amaia
24 de junio, 2020
Una boda que jamás olvidaremos. Ana es única pero David es el mejor compañero que Puedas imaginar. A modo personal puedo decir que Ana eligió al mejor fotógrafo de toda la comunidad Valenciana, como fotógrafo y como persona. La sensibilidad y el trato es excelente.

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